A las 13.30 horas, tres detonaciones segaron la vida de un
ex concejal socialista en
Mondragón y dinamitaron dos vibrantes (y agotadoras) semanas de campaña. A menos de 48 horas para que los colegios electorales abran sus puertas, el escenario político es una incógnita. Una lotería.
Las encuestas y sondeos se han tornado en papel mojado desde la trágica irrupción de
ETA. Con una
estrechísima diferencia en voto estimado, los partidos eran conscientes de que cualquier mínimo detalle podía desequilibrar la balanza. Los terroristas también. Por eso han hecho valer esta sobrevenida capacidad de influencia y repercusión
mediática para apretar el gatillo.
Abierta la caja de
Pandora, vaticinar un resultado es una quimera. Aunque sí resulta más plausible adivinar tendencias. Siguiendo la lógica de la solidaridad con las víctimas, el
PSOE debería salir reforzado. Más si cabe, cuando la agresión demuestra que el Gobierno nunca ha cedido a las presiones de la banda terrorista. Se desmonta así la campaña argumental del
PP, que ha cuestionado durante toda la legislatura la posición conciliadora del Ejecutivo en materia antiterrorista.
Las excepcionales circunstancias en las que se ha producido el asesinato podrían cambiar, sin embargo, el curso de los acontecimientos. Llega, como se ha apuntado, después de una tregua muy castigada por el principal grupo de la oposición y a pocas horas de unos comicios generales.
¿Revés socialista?El terrible asesinato podría representar, de hecho, un revés para las aspiraciones socialistas. Una losa especialmente notable en aquellas autonomías de
prevalencia conservadora. Madrid es el ejemplo más evidente. Aumentan las expectativas para el partido de Rosa
Díez, que arrebataría al menos un diputado a la izquierda con un mensaje de crítica frontal hacia la política
antiterrorista de Zapatero.
También podrían peligrar los progresos del
PSOE en las dos Castillas, donde esperaba hacerse con algunos escaños dubitativos. Según las principales encuestas (El Mundo, El País, Público), la pugna en Ciudad Real, Toledo,
Valladolid, Palencia, Salamanca y León continuaba abierta en la recta final de campaña. También en la Comunidad Valenciana, con dos diputados en disputa, y Murcia, que aumenta en 2008 su peso debido al crecimiento demográfico.
Por contra, el apoyo al
PSOE se incrementará a buen seguro en sus feudos tradicionales, donde, por otra parte, el margen de mejora es ya escaso. Así,
Cataluña y País Vasco podrían resultar decisivos, al igual que
Galicia y
Andalucía. Todas estas autonomías suministran un buen número de escaños a los de
Ferraz y ya fueron vitales en 2004.
Parece evidente que los grandes perjudicados serán, de nuevo, los partidos nacionalistas. El trasvase de votos que desde estas formaciones se ha venido constatando a lo largo de la campaña podría acentuarse el domingo. No en vano, el temor ante un hipotético auge popular y el respaldo a la política negociadora de Zapatero (que en estas comunidades cuenta con una aprobación superior a la del resto del país) son dos argumentos que acreditan esta tendencia.
El movimiento de sufragios tendrá una mayor incidencia en el grupo de indecisos, donde el
PP podría 'pescar' nuevos electores. Resta por ver qué capacidad de aglutinar votos de centro-centro izquierda (descontentos con la gestión del
PSOE en la lucha contra
ETA) presentan los populares. Con un 37-39% de sufragios está ya en 'números de campeón' y sus opciones se verían reforzadas en este nuevo escenario.
Apoyo a la negociaciónLos socialistas, con votantes menos fieles que los del
PP (casi ocho puntos por debajo), deben confiar en el trasvase de votos nacionalista para evitar que la distancia con su rival se diluya definitivamente. Cabe recordar, no obstante, que durante el periodo de 'alto el fuego permanente' una amplia mayoría de españoles respaldó la negociación con la banda terrorista.
Según el Instituto Opina, este porcentaje alcanzó el 77% en febrero de 2006, periodo en el que también se cuestionaba el papel de la oposición (contraria a cualquier contacto con
ETA) en el proceso: el 67% se mostraba entonces en desacuerdo con la beligerancia del
PP. Ahora bien, los sondeos han reflejado un retroceso en el apoyo ciudadano a Zapatero (a pesar de que tampoco ha recalado en el ideario popular), más intenso en los días inmediatamente posteriores a las acciones de
ETA.
Sin embargo, este tipo de sucesos suelen
plasmarse en una mayor participación, circunstancia que tradicionalmente ha beneficiado a la izquierda. El espacio de mejora del
PP es, de hecho muy reducido. Techo y suelo electoral están prácticamente pegados, distanciados por apenas 2-3 puntos. Esta singularidad garantiza a los populares resultados muy competitivos, pero resta '
punch' final entre los electores de centro.
Además, la escasa 'cintura política' de
Rajoy reduce su capacidad para formar Gobierno en caso de no conseguir mayoría absoluta. Enfrentado con los nacionalistas gallegos, vascos, navarros y catalanes, el presidente del
PP ha asegurado que no retirará el recurso de
inconstitucionalidad en contra del
Estatut.
CiU queda, por tanto, descartado de antemano.
Más allá de sus filas, las únicas opciones proclives a un pacto de Gobierno con el
PP serían los regionalistas canarios (acorralados por el auge del
PSOE en esta autonomía) y
UPyL, la formación de Rosa
Díez. Dos partidos que, salvo monumental sorpresa, no se harán el 9M con un gran número de escaños.
A pesar de todo, el triunfo del
PP en estos comicios no es ciencia-ficción. Ni mucho menos. Un descenso en la participación socialista dejaría en bandeja la presidencia del Gobierno a Mariano
Rajoy. Aunque el terrorismo no se ha destacado como el principal eje de la campaña popular, en manos del binomio economía-inmigración, continúa albergando una posición de privilegio en su ideario político.
El
PP goza de buena imagen en materia
antiterrorista (firme, expeditivo, etc.) y lo explotará al máximo.
Rajoy tiene ante sí una nueva oportunidad para conseguir lo que ya le negaron las urnas en 2004. Ni si quiera es necesario vencer en número de sufragios. La Ley d'
Hont da proporcionalmente más peso a las provincias menos pobladas, dominadas mayoritariamente por el
PSOE. ¿Si lo consiguiera....podría formar gobierno? La cita, el próximo domingo 9 de marzo.